sábado, 24 de junio de 2017

Estrategias para trabajar con niños y niñas con conductas agresivas (Parte dos)

A continuación se presentarán algunas estrategias sacadas de vamoscreciendo.com, que pueden ayudarnos a trabajar con peques que por distintos motivos pueden llegar a presentar conductas agresivas dentro del aula escolar. Recordemos que gran parte del tiempo los niños y niñas imitan lo que ven en su entorno y que además están en una edad en que están aprendiendo cómo  manejar sus emociones e interacuar y relacionarse con otros.

  • Separar al agresor de sus víctimas.



Generalmente los alumnos agresivos suelen ser dominantes y tener un papel muy activo en el aula. Además, suelen tener víctimas fijas a las que agreden habitualmente. Debemos procurar no sentar a agresor y víctima juntos, evitar que salgan de clase al mismo tiempo, que coincidan en actividades, etc.
  • Establecer normas desde el principio.



Si los alumnos saben desde el principio del año las consecuencias de sus acciones, será mucho más fácil controlar el aula.
Explica a los alumnos las consecuencias de determinadas acciones negativas y las consecuencias de determinadas acciones positivas. Si no hemos explicado a nuestros alumnos que si pegan a un compañero, se quedarán sin patio, esto puede provocar que en el momento del castigo el alumno se enfade más ante la impotencia e “injusticia” del castigo, y esto no hará otra cosa que incrementar su agresividad. Pero si por el contrario esto estaba determinado desde un principio, tan solo tendremos que decir: “Ya sabéis lo que significa pegar a un amigo…”.
Los procedimientos y las normas de clase son fundamentales para controlar el aula. Además, como profes, es esencial que siempre los cumplamos, para que nuestros alumnos vean que no son solo palabras.
  • Utilizar señales no verbales.
Según diferentes estudios, los alumnos agresivos responden mejor a las señales no verbales que a las verbales. Son muchos los profesores que utilizan señales para marcar el silencio, marcar que los alumnos paren de hacer una determinada actividad, etc.
  • Evitar la competitividad.
La competitividad en el aula puede aumentar las conductas agresivas. Mientras que la colaboración y el trabajo en equipo ayuda a evitarlas.
  • Nunca dejar solos a los alumnos.


Aunque parezca una obviedad, conviene recordarlo… Nunca se puede dejar a los alumnos solos, y menos si estamos ante alumnos agresivos o conflictivos.
  • Intervenir pronto.
Como ya hemos dicho anteriormente, identificar e intervenir la conducta lo antes posible es fundamental.
Si no intervenimos, la conducta cada vez irá de mal en peor y llegará un momento en el que será incontrolable.
  • Estar preparados para comportamientos agresivos.
Hay muchas señales que nos pueden indicar que un comportamiento agresivo está a punto de producirse. Cada persona es un mundo, pero los niños suelen ponerse rojos, comenzar a emitir sonidos, su respiración se vuelve más rápida, etc. Si no hemos sido capaces de prevenir esa situación, debemos estar preparados para afrontarla con la mayor tranquilidad posible.
  • Utilizar juegos.


A través de los juegos podemos conseguir alcanzar las conductas deseadas.
Podemos realizar desde ejercicios de relajación, que ayudarán a los niños a calmarse y a afrontar con mayor tranquilidad situaciones de tensión. Hasta juegos de inducción a la tranquilidad, como la técnica de la tortuga, que básicamente consiste en que los alumnos imaginan que son tortugas que se esconden en su caparazón, doblando y juntando los brazos a sus cuerpos inclinado la cabeza y cerrando los ojos. De esta manera, relajan sus músculos para hacer frente a las tensiones emocionales.

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