sábado, 24 de junio de 2017

Claves para afrontar el comportamiento agresivo de niños pequeños (Parte uno)



Es importante tener presente que NO SE DEBE ETIQUETAR a las personas, especialmente a los niños y niñas, ya que se encuentran en una etapa crítica de sus desarrollo en que las acciones y palabras de quienes los rodean influirán ya sea de manera positiva o negativa en su proceso evolutivo. Por lo tanto, cuando tenemos un pequeño que tiene dificultades para manejar la frustración o expresar de manera adecuada sus sentimientos, nunca debemos decirle que es malo, malcriado, agresivo; hay que castigar la acción, no a la persona, por lo cual es preferible decir: "lo que hiciste no estuvo bien por tales motivos..., por lo cual existará una consecuencia", a decir: "Eres un niño malo/malcriado etc." Además, es importante anticipar al pequeño las consecuencias que una conducta agresiva puede tener para él o ella como resultado.

Antes de abordar estrategias, se expondrán 3 claves para afrontar este tipo de comportamiento que proponen en la página vamoscreciendo.com

1. Evitar el castigo físico




Este punto especialmente importante, especialmente en el ambiente familiar porque el castigo físico en el aula es intolerable. Como el dicho lo dice: "la violencia genera más violencia". No se puede detener una conducta agresiva con agresividad. Esto genera ansiedad, miedo en los pequeños quienes tienden a imitar esta conducta en situaciones de estrés y frustración.



2.Identificar el tipo de conducta

La agresividad se puede manifestar de muchas maneras. Desde simples pataleos o gritos, a agresiones físicas a los padres, compañeros o profesor.
Por un lado, es importante que identifiquemos con la mayor precisión posible el tipo de conducta. Pero además, es fundamental que la comunicación entre los padres y profes sea fluida y sincera, poniendo en común las experiencias en casa y en el cole.
Una de las formas de identificar el tipo de conducta, cuándo se produce y por qué, es ir apuntando los episodios de agresividad que tiene el niño, qué los desencadena, etc. Recuerdo que en el último cole en el que trabajé tenía una compañera que puso esta estrategia en marcha y le sirvió para determinar el origen de la conducta agresividad, de manera que cada vez que veía que se podía desencadenar un momento de estos procuraba evitarlo.
3. Objetivos para modificar la conducta


Una vez hemos identificado los motivos que causan la conducta, cómo se desarrolla, etc. Debemos plantear los objetivos que queremos alcanzar para modificarla o debilitarla.
Si por ejemplo hemos comprobado que el niño suele ser agresivo en el patio del colegio, y que generalmente lo es para conseguir algo por parte de sus compañeros, tendremos que poner un profesor que esté pendiente específicamente del juego en el que está participando este niño para regularlo. De esta forma, si se produce un momento que pueda desencadenar una conducta agresiva, el profesor enseñará al niño a gestionar esta situación a través del diálogo, el razonamiento, estableciendo normas, etc.
Por otro lado, tanto padres como profes debemos:


Es fundamental que los objetivos que vamos a trabajar en casa sean los mismos que en el cole. Como ya hemos comentado anteriormente, que haya una comunicación efectiva entre los diferentes adultos que forman parte de la vida del niño es necesario para cumplir los objetivos planteados.
Información obtenida de:

vamoscreciendo.com/2015/05/10/estrategias-para-trabajar-con-alumnos-agresivos/

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